Critica del nuevo disco deaa/uxu, MELODÍAS GIGANTES, realizada por la periodista Cecilia Flachsland

PROPUESTA 1

Melodías gigantes traen escritas las instrucciones para su escucha: oscuridad, volumen y entrega. Las sigo rigurosamente. Aprieto el play y los primeros sonidos sobresaltan a mi gata que duerme plácidamente al costado de uno de los parlantes. Se despierta y se pone en guardia, atenta, como no sabiendo de dónde vendrá el ataque. La música de Uno x Uno es perturbadora y lo es, sobre todo, porque vuelve extraño un formato familiar al oído contemporáneo, la canción. Desde hace tres décadas, la banda de San Miguel cepilla las canciones a contrapelo para advertir que esa estructura no es sólo la repetición previsible sino un territorio para la experiencia.
La música, cuando tiene el don de volver a nombrar el mundo, nos inquieta, nos sacude y hasta nos asusta (tal como le pasó a Zita, mi gata, cuando arrancaron las primeras distorsiones de Electro yo, el primer tema del disco. Encontrar lo inédito nos enfrenta al espanto de constatar que a diario estamos sometidos a una música burocrática pero también agita en nosotros las fuerzas de la ebriedad: el mundo se abre y percibimos que no está todo dicho.
Las Melodías Gigantes de Uno X Uno destruyen lo que consideran necesario, convierten al error en armonía, disparan una belleza inquietante y alientan la conexión con el silencio. “Si pudiera escuchar el murmullo de la espera sería un hombre peligroso”, canta Carlos Alonso en el tema ocho. Mi gata se dio cuenta de todo apenas escuchó el primer acorde: se venía un tiempo de música peligrosa, la única capaz de desgarrar lo aparente y habilitar la experiencia artística.

PROPUESTA 2

Las huestes de la moral advierten que algunos discos de rock, pasados al revés, incluyen mensajes satánicos. Pero nada dicen de otros discos, peligrosos en serio, que despiertan a las fuerzas de la ebriedad con una música que a su paso va señalando que nada es lo que parece. Desde hace treinta años en San Miguel, Uno X Uno, desde los márgenes de la industria, batalla por la cultura rock, aquella que espanta a los guardianes del orden sin necesidad de pasar los discos al revés.
Melodías Gigantes cepilla las canciones a contrapelo para demostrar que esa estructura no es sólo la repetición previsible sino un territorio para la experiencia. Sus catorce tracks tienen la astucia de volver exótico lo familiar. Tientan con dulces melodías pero advierten que la belleza duele; invitan al baile pero en una rave que por memoriosa es desolada; dominan los instrumentos pero convierten al error en una estrategia la experiencia del silencio pero no abandonan la guerra de guerrillas sonora.
“Si pudiera tocar el rayo que entró por la ventana, sería un hombre peligroso... Si pudiera escuchar el murmullo de la espera, sería un hombre peligroso”, canta Alonso mientras suena una música que a su paso destruye lo obvio. Uno X Uno nos pone en peligro. Nos enfrenta al espanto de constatar que a diario estamos sometidos a una música burocrática pero también abre el sentido de la historia y avisa que no está todo dicho. Después de escuchar Melodías Gigantes ¿quién puede decir que es inocente?.